Presenta un cuadro sombrío de la vida en una ciudad industrial inglesa a mediados del s. XIX. La imaginaria Cocketown es una ciudad de máquinas, altas chimeneas y columnas de humo, de obreros sometidos a largas y monótonas jornadas de trabajo. Su patrón es el deplorable señor Boonderby, cuyo egoísmo, arrogancia, grosería y rudeza contrastan con la honestidad de un pobre obrero, el tan sufrido Esteban Blackpool, quien, tras ser expulsado de su ciudad, es acusado del robo del banco, y a quien tras ser su venida para esclarecer el suceso, e espera la muerte. La mentalidad utilitarista y positivista la encarna el señor Gradfrind, hombre de negocios retirado, filántropo, diputado y eminentemente práctico. Tiene cinco hijos, a los que da una educación práctica, nada imaginaria. Así fueron educados en su triste infancia Pom y Luisa, quienes, tras su vida de casa, se convierten en todo lo contrario a lo que su padre hubiese deseado.